La cerrajería, un oficio de tradición. 1ª parte

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La cerrajería, un oficio de tradición. 1ª parte

En Cerrajero Ténico, entendemos nuestro trabajo como la continuidad de un oficio milenario, por eso, el cuidado y la atención debida a nuestros clientes los realizamos con el mismo cariño y profesionalidad que ya lo hicieran nuestros antepasados en el mundo de la cerrajería y que ha permitido que este arte llegue con una salud, y un reconocimiento de muy alta consideración, a nuestros tiempos actuales.

En nuestra tarea de reparación y mantenimiento de cerraduras, candados, cerrojos y cilindros, tanto de puertas del hogar como de las persianas que cierran los negocios y también las puertas de los vehículos y un largo etc., hemos estado evolucionando desde sus inicios más primitivos, que se pueden remontar a una época anterior a los egipcios, allá en la antigua China. Esto ha dado a los profesionales de este sector un profundo conocimiento en todas las materias relacionadas con el oficio de la cerrajería.

La invención de la cerradura se le atribuye a los chinos, como venimos diciendo, y a los egipcios, aunque parece que en el caso de estos últimos aparece con posterioridad. Después siguieron asirios y griegos y en cada paso de civilización o cultura, el avance en el trabajo de la construcción de cerraduras se hacía más laborioso y también más seguro.

Al principio esta labor la ejercían los herreros para cubrir la necesidad de proteger las pertenencias de sus clientes a medida que la vida de estos se iba volviendo más sedentaria, puesto que estos eran, los herreros, los que trabajaban esencialmente con metales. Eran los que realizaban los ornamentos para ejercer la función de división entre casas, por esto, este oficio está tan relacionado con la forja.

La forja, referida a la cerrajería, es el proceso que se utilizaba para fundir el hierro y formar las llaves y cerraduras y, en algunos casos, los más artistas lograban dar formas espectaculares tanto a un ingenio como a otro. Por el miedo y la necesidad de protección y seguridad inherente a cualquier ser humano, este oficio de forja del herrero fue evolucionando hasta llegar a la profesión de cerrajero que existe en la actualidad.

El artesano cerrajero era el encargado, en cierto modo, de crear seguridad en las viviendas de estas poblaciones antiguas. Creaba cerraduras y bisagras, rejas y barandillas, por lo que era una evolución natural que en poco tiempo este oficio se dividiera en diferentes especializaciones, para evitar los constantes conflictos de rivalidad típicos de la competencia. Se crearon en 1796 las distintas ordenanzas gremiales en dos grupos bien diferenciados; los cerrajeros por un lado y los herreros o rejeros por otro.

La referencia escrita del oficio de cerrajero más antigua de que se dispone data de 1.615, con una lista de trabajos y utensilios propios de este oficio:

“les pertenece en particular hazer cerraduras para arcas, puertas, escritorios y otros, llaves ordinarias, maestros en triángulo, escudos, fixas, bisagras, cantoneras, candados, armellas, cerrojos, atriles, pasadores, picaportes, tirantes, fallebas, braseros, tornillos, manillas y otros. Entre los instrumentos que utilizan entran limas, vigornias, tenazas, pausos o taladros, trincaesquinas y barrenas”

Como se puede comprobar es todo un decálogo y una declaración de intenciones que la modernidad del oficio acapararía con entusiasmo. Los cerrajeros actuales, profesionales como Cerrajeros Barcelona EAC, nos arrojamos la responsabilidad de la seguridad en muchos de los hogares de la ciudad condal, para que nuestros clientes puedan estar tranquilos en la comodidad de sus hogares y puedan saber que cientos de años de evolución de un oficio no se han perdido, y la misma dignidad y vocación de servicio de nuestros antepasados siguen guiándonos en la actualidad.

Por último, para finalizar esta breve introducción en la fascinante historia de la cerrajería, cabe reseñar cómo nos definen en la actualidad el diccionario de la Real Academia Española, y tener así una idea más clara y concisa de lo que somos ahora, en pleno siglo XXl:

El cerrajero es; el maestro y oficial que hace cerraduras, llaves, candados, cerrojos y otras cosas de hierro más las operaciones propias de arreglos de estos aparatos. Una definición bastante concisa, como decimos, de la gran cantidad de labores que en la actualidad realizamos en la cerrajería.

Más datos para los curiosos:

Las cerraduras también se fabricaban en un principio en madera, destinadas estas a los más pobres y las de hierro para aquellos que podían sufragarlas, como por ejemplo los comerciantes, que fueron los que generalizaron el uso del candado para proteger sus mercancías.

Los romanos aportaron el nombre con el que se conoce actualmente a la cerradura, del latín Además crearon el sistema de seguridad en los cierres (vuelta de llave).

La edad Media sirvió para que los artesanos más hábiles diseñaran cerraduras con gran profusión de detalles y relieves para que lucieran de manera bella y elegante y desarrollaron el pestillo, que es el cerrojo que mueve la llave.

La cerradura de seguridad fue patentada en 1784 por José Bramah.Fue llamada la inquebrantable y no fue hasta 60 años después, cuando Alfred Charles Hobbs pudo abrirla sin llaves.

La primera cerradura de combinación llave-cambiable no llegó hasta 1857, que permitía cambiar el diseño sin cambiar todo el dispositivo. James Sargent también patentó la primera cerradura del tiempo, esa que daba un tiempo para abrir y después se volvía a bloquear.

Un policía, Samuel Segal, inventó en 1916 las primeras cerraduras que se bloquean desde dentro para protegerse de posibles ataques.

Linus Yale inventó, en 1840, la cerradura del vaso del perno, pequeños tubos inferiores de distintas longitudes para identificar las llaves. En 1861, su hijo mejoró esta cerradura usando una llave más plana con los bordes cerrados, base para las actuales cerraduras que todos conocemos.

Finalizamos aquí esta primera parte de la historia de la cerrajería esperando que les haya gustado al menos una parte de lo que a nosotros nos fascina, ya que para realizar bien cualquier labor es obligatorio amarla. Y nosotros amamos nuestro oficio, por eso tantas personas confían en nuestro buen hacer.

En breve seguiremos relatando más datos sobre la historia de la cerrajería, para que todos conozcan nuestras raíces y evolución.



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